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martes, 20 de septiembre de 2011

LAS VENTANAS ROTAS

Hoy estaba paseando por las calles del pueblo con mis amigos. Todos corríamos de aquí para allá, con la pelota, jugando y riendo. Era muy divertido.

Entonces, sin venir a cuento, me detuve frente a aquel cristal roto que se perfilaba ante mi, con sus angulosas aristas cortantes en forma de estalactitas. Todos seguían corriendo de aquí para allá, con la pelota. Pero yo no podía apartar la mirada de aquel peligroso esperpento. La casa parecía en buen estado. Era seguro que una familia vivía allí.

Le pregunté a uno de mis amigos que por qué las ventanas de esa casa estaban rotas, a lo que me respondió que no lo sabía, pero que su padre le había dicho que las ventanas tenían que romperse cada cierto tiempo, sino el cristal se volvía blando y de mala calidad, no protegería de las inclemencias del tiempo y no se podría ver de un lado para otro con la suciedad.

miércoles, 22 de junio de 2011

¡Y LLEGÓ EL JUICIO FINAL!


    Hete aquí que llegó el 2012 y se cumplió la profecía de los mayas, o sea que todo se fue al cuerno. En la Comunidad Autónoma de Madrid, Dios organizó el tribunal para juzgar a todos los que iban llegando a las puertas del cielo, que, como os podéis imaginar, eran legión. A la cabeza de todos ellos estaba Esperanza Aguirre (faldita de volantitos, maquillaje de corista trasnochada y luciendo la más boba de todas sus sonrisas bobas) quien fiel a su costumbre y como ya había hecho con las listas de espera de la Seguridad Social cuando tuvo que operarse de un cáncer de mama, hizo valer todas las influencias para ponerse la primera en la cola. Pegados a ella iban todos los miembros de su gobierno, detrás todos sus votantes, y por último los que no la habían votado.